La Astrología en los Siglos XIV y XV

La Astrología en los Siglos XIV y XV: Una Herramienta Potente para Reyes, Médicos y Filósofos (y su posterior declive)

Si estudias astrología como yo, seguro que te has preguntado alguna vez: ¿cómo era vista esta disciplina en épocas pasadas? Hoy, cuando muchos la reducen a horóscopos de revista, vale la pena recordar que en los siglos XIV y XV la astrología no era una mera curiosidad. Era considerada una ciencia seria y una herramienta extremadamente potente, utilizada por grandes pensadores, médicos y gobernantes de la época.

En las universidades más prestigiosas de Europa —como París, Bolonia o Salamanca— se enseñaba astrología médica de forma oficial. Los doctores no tomaban decisiones al azar: antes de practicar una sangría, recetar un remedio o intervenir a un paciente, consultaban la posición de los planetas. ¿Por qué? Porque creían firmemente que los astros influían directamente en el cuerpo humano.

Uno de los recursos más usados era el famoso “hombre zodiacal”, una ilustración que aparecía en casi todos los manuales médicos. Cada signo del zodíaco gobernaba una parte específica del cuerpo: Aries la cabeza, Tauro el cuello, Géminis los brazos, Cáncer el pecho… y así sucesivamente. Si Saturno estaba mal aspectado, por ejemplo, era mejor no tocar la rodilla. Esta correspondencia entre cielo y cuerpo era la base de la medicina astrológica de la época.

Pero no solo los médicos la usaban. En las cortes reales —como las de Francia o Navarra— los reyes mantenían astrólogos de confianza a su lado. Figuras como Guido Bonatti (cuyo prestigio del siglo XIII se extendió con fuerza al XIV) asesoraban en decisiones cruciales: declarar guerras, firmar alianzas o elegir el momento propicio para cualquier acción importante. Todo se hacía con base en horóscopos detallados.

En la Universidad de Salamanca, hacia 1460, se creó incluso una cátedra específica de astrología. Tanto era su importancia que pintaron un cielo completo en las instalaciones universitarias, con planetas y signos zodiacales, para que los estudiantes pudieran estudiarlos directamente.

Incluso los grandes pensadores y literatos de la época la mencionaban. Dante, en la Divina Comedia, reconoce la influencia de los astros, aunque con cierto recelo cristiano. Petrarca también la alude, pero siempre distinguiendo la “astrología natural” (la que estudia las influencias legítimas del cosmos) de la magia negra o la superstición.

El Declive de la Astrología: La Presión de la Iglesia Católica y el Avance de la Ciencia

Sin embargo, este esplendor no duró para siempre. A partir del siglo XVI, la astrología comenzó un lento pero constante declive que la llevó de ser una disciplina académica respetada a quedar relegada al margen de la ciencia oficial. ¿Qué influyó en su desaparición progresiva? Principalmente, dos fuerzas poderosas: la oposición cada vez más firme de la Iglesia Católica y la Revolución Científica.

La Iglesia Católica nunca vio con buenos ojos la astrología judiciaria (la que pretendía predecir el futuro personal, las acciones humanas o los eventos contingentes). Desde los primeros siglos del cristianismo, los Padres de la Iglesia y concilios como el de Laodicea (364 d.C.), Toledo (400) y Braga (561) la condenaron por considerarla una forma de adivinación pagana que atentaba contra la soberanía de Dios y el libre albedrío humano. La idea de que los astros determinaran el destino chocaba frontalmente con la doctrina cristiana: solo Dios conoce y gobierna el porvenir, y el ser humano es libre para elegir su camino moral y espiritual.

Esta tensión se agudizó durante la Contrarreforma. En 1586, el papa Sixto V emitió la bula papal Coeli et Terrae Creatoris, una condena explícita y rotunda contra toda forma de astrología judiciaria. La bula prohibía a los astrólogos predecir eventos futuros, acciones dependientes de la voluntad humana o cualquier pronóstico que pareciera limitar la providencia divina. Los tratados astrológicos fueron incluidos en el Índice de Libros Prohibidos, y la Inquisición persiguió activamente a quienes practicaban la disciplina, viéndola como superstición o incluso herejía. Aunque se toleraba en teoría la “astrología natural” (para temas como agricultura, navegación o medicina general), en la práctica la distinción se volvió difusa y la presión eclesiástica contribuyó a que la astrología perdiera su estatus académico.

Paralelamente, la Revolución Científica del siglo XVII asestó el golpe definitivo. El heliocentrismo de Copérnico y Galileo cuestionó el modelo ptolemaico (geocéntrico) sobre el que se sustentaba toda la astrología tradicional. Figuras como Kepler (que aún practicaba algo de astrología) y Newton separaron claramente la astronomía (ciencia observacional) de la astrología (interpretación simbólica). Hacia finales del XVII, la astrología desapareció de las academias científicas: en Francia, por ejemplo, fue prohibida en la Academia de Ciencias en 1682. En el siglo XVIII, con la Ilustración, quedó relegada al ámbito popular, mientras la ciencia moderna la consideraba pseudociencia.

Aun así, la astrología nunca desapareció por completo. Sobrevivió en la cultura popular, en almanaques y tradiciones folclóricas, y resurgió con fuerza en el siglo XX gracias a los medios de comunicación y al interés espiritual moderno.

En definitiva, en los siglos XIV y XV la astrología era respetada por la gente culta porque se entendía como parte del orden natural del universo. Su declive no fue solo por “falta de pruebas”, sino por un choque profundo entre cosmovisiones: la determinista de los astros versus la cristiana del libre albedrío y la científica de la observación empírica.

Hoy, cuando practicamos astrología, llevamos con nosotros ese legado de siglos, pero también la conciencia de cómo las fuerzas históricas moldearon su camino. ¿Qué opinas tú? ¿Crees que aquellos astrólogos medievales tenían razón al tomarla tan en serio, o la Iglesia y la ciencia hicieron bien en ponerle límites? ¿O simplemente era una forma elegante de no asumir toda la responsabilidad de las decisiones?

Si te gustó este artículo, déjame tu comentario abajo. Y si quieres que profundice en algún astrólogo concreto, en la bula de Sixto V o en cómo se aplicaba la astrología médica en detalle, ¡házmelo saber! Nos seguimos leyendo bajo las estrellas. 🌌

Por Carlos – Estudiante y apasionado de la astrología

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